lunes 5 de octubre de 2009

Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Por qué apoyarla.

Como toda persona que se digne a hablar, opinar y escribir sobre un tema, especialmente, si este es político-económico y, a su vez, es (o debería ser) de gran importancia para la sociedad en su conjunto, debo dejar bien sentado y aclarar, como corresponde, como es mi deber, de que lado estoy.

¿A qué me refiero con esto? A la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Algunos la conocerán como Ley de Radiodifusión. Otros, lamentablemente, la conocerán como Ley K, Mordaza, Chavista o cualquier otra forma utilizada por los grandes medios, para defenestrarla y derribarla.

¿Por qué debo aclarar y dar mi punto de vista al respecto? Bien. Esto debo hacerlo porque desde el principio de mi uso de razón, he tratado de ser sincero y honesto. Y, con esto, no puedo ser menos. Además, soy un ser pensante y crítico. Como tal, corresponde dar los motivos de mis pensamientos, en especial, cuando quiero que mis lectores comprendan mi punto de vista y, si es posible, pasen a compartirlo.

Aquellos que leen mi blog desde el comienzo, así como los que lo hagan de ahora en más, observarán que soy bastante crítico con este gobierno. Es más, vale la pena decirlo: en 2007, nuestra Presidenta no fue “agraciada” con mi voto.

Sin embargo, y como aclaré más arriba, soy un ser crítico. Así como tengo el poder y el deber de oponerme a lo que considero injusto o inapropiado, como, por ejemplo, cuando traté el tema de los transportes, en pleno auge del proyecto “Tren Bala”, es mi obligación defender a nuestro gobierno cuando intenta promover algo que, de verdad, considero magnífico y justo para todos.

¿Por qué estoy a favor del gobierno en esta ocasión? Porque he tenido la suerte, el privilegio, de leer el proyecto. He podido oír y leer las críticas que se le hacen al mismo, y estoy seguro que todas y cada una de ellas, pueden ser refutadas.

Apoyo totalmente esta Ley, porque es realmente federal; porque su implementación permitirá que cientos, miles de voces (nuevas y viejas), logren expresarse, con libertad, con pluralidad. La sostengo, porque generará trabajo en zonas donde, con anterioridad, solo se repetían las señales de Buenos Aires. De esta forma, no solo habrá programación original y autóctona en el mal llamado “interior” del país, sino que los trabajadores de la radio y la televisión no necesitarán migrar a Buenos Aires para poder ejercer en lo que aman y gustan hacer.

Doy mi apoyo, porque sé que fue pensada por miles de personas, estudiantes, cooperativas, universidades, trabajadores del sector, especialistas nacionales e internacionales, sindicatos, periodistas, actores… por 26 años. Y la lista de protagonistas, es larga…

La sostengo, porque representa el sentimiento de miles de voces, de todo el arco político, social y cultural, de todas las tendencias. Aunque los grupos que perderán poder, si se aprueba, lo quieran ocultar.

No puedo dejar de alzar la voz e indignarme cuando un grupo como Clarín, con su ejército de periodistas y lobbystas, trata de tumbar una Ley democrática, a favor de mantener una de la dictadura… esa dictadura con la que crecieron y se hicieron poderosos.

Jamás podría estar del lado de Clarín o La Nación, cuando ellos se lavan la boca argumentando que se acabará la libertad de expresión, siendo que son los dueños de la más grande y vital fábrica de papel para diarios del país (Papel Prensa S.A.), la cual, si su directorio quiere (integrado por Clarín y La Nación), decide si se vende y en qué cantidad y a qué precio, a los restantes periodísticos, determinando de esa manera, si los mismos siguen o no en pie. ¿Es eso libertad de expresión? NO. Eso es libertad de empresa…

Por todo lo anteriormente dicho, y por muchísimas razones que no escribo para no extenderme demasiado y aburrirlos, es que yo APOYO INCONDICIONALMENTE esta Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Esta Ley que fue pensada por años, por cientos de personas, y no, como quieren y pretenden hacernos creer, que se “hizo rápido y a las apuradas” por los K, debe ser defendida, apoyada y respetada. Esta Ley, que de “mordaza” no tiene ni un ápice, está inspirada en las formas de radiodifusión de los países desarrollados y liberales.

La Ley es democrática; pensada, redactada y debatida en democracia. Jamás se debe olvidar eso. Tal vez no sea perfecta. A lo mejor, tiene errores que en un futuro se verán. Sin embargo, no deja de ser nuestra, de todos, de aquellos que estamos cansados del “mismo discurso” en todos lados, como de esos que no están cansado, pero porque aún no han tenido la oportunidad de ver y oír algo distinto.

Porque soy ciudadano de esta Nación; porque soy crítico; porque amo la libertad, la de pensar y decir lo que se siente; porque quiero lo mejor para la mayoría de la sociedad; porque considero que esta medida es valiente y se enfrenta a un poder que pocos entienden, pero que es capaz de poner y sacar gobiernos; porque creo que la Presidenta en esta ocasión ha tenido los “ovarios” (en lugar de “huevos”) más grandes que le haya visto a un político argentino en años; porque me tomé el trabajo de leerla y discutirla, YO APOYO ESTA LEY.

Vos, que estás del otro lado, ¿no te animás a “perder” un poco de tu tiempo, leyéndola? ¿No te gustaría ver el país y el mundo de otra forma, desde otras perspectivas? Animate. Yo te invito. Si buscás el proyecto, acá está: http://www.argentina.ar/advf/documentos/4ab0e7e340d9e5.99911844.pdf

Si querés ver a algunas de las personas que la apoyan, y leer sus razones, sean estos “oficialistas” como los que en todo momento se caracterizaron como “opositores”, entrá acá: http://www.argentina.ar/hablemostodos/

Si pretendés debatir, lo hacemos. Si querés, apoyá, festejá y alegrate el día que se promulgue la Ley. Y dejá tu mensaje de apoyo aquí. Me haría muy feliz saberlo.

Gracias por estar del otro lado, por tu aliento y por darme fuerzas para seguir adelante.

Leonel Almasio.

jueves 1 de octubre de 2009

El desahogo necesario

Ha pasado tanto tiempo ya, desde mi último posteo. Casi un año. ¡Qué patético!

Pero bueno, todo tiene sus razones. Y en esta vida, nada es fácil y simple. Fue un año muy duro para mí. Muy duro a nivel emocional. Todo este período he sufrido, he padecido la depresión, llegando al caso extremo de no desear seguir, e intentar acabar con todo. Supongo que ya deben entender a que me refiero… Sin embargo, y como siempre digo que hay que hacer, intenté, luché, me esforcé y seguí intentando salir adelante, con la ayuda de mis amigos, de los que están al lado de uno, cuando uno está mal. Y proseguí. Tal vez, tratando de continuar con el ejemplo de una persona muy especial en mi vida (Yami) que me demostró que siempre se puede progresar, con esfuerzo y dedicación, es como hoy, 1º de octubre de 2009, puedo escribir esto.

Y aquí estoy, nuevamente, con ganas de vivir, de ser feliz y de continuar con mis proyectos para tratar de hacer felices a los demás también.

Es durísimo para mí decir todo esto. Pero en algún momento debía dar el primer paso (a pesar que en el posteo de hace casi un año también quise dar el primer paso… este es el que realmente vale la pena), el más difícil y complejo, el liberador, el que me llevara al desahogo, y me diera la oportunidad de volver a la realidad, para intentar cambiarla y mejorarla. Porque si, de eso se trata este blog, de los cambios. De esos cambios que considero que son necesarios para vivir en un país más justo para todos. Para vivir en una tierra que nos ofrece maravillas y miserias pero que, con esfuerzo, podemos desterrar (a las miserias), para dejar solo lo bueno.

Y qué mejor manera de querer cambiar la realidad, si no es mediante un cambio interno. Si no mejoraba en mi interior, de poca utilidad sería para el resto de la sociedad, además de tener siempre en mi mente lo feo y desagradable del país y de la vida, nublándose en mi cabeza, las cosas y las personas que valían y valen la pena.

Mañana, seguramente, estaré publicando algo importante (al menos, yo así lo considero). Hoy solo deseaba dar este paso, tan jodido y, a la vez, tan necesario para mí.

Desde ya, les pido disculpas a todos aquellos que alguna vez entraron aquí, a los que me apoyaban, a los que tenían fe en mí y en esto. Lamento mucho si los he desilusionado, así como el hacerles leer estas cosas que me han pasado y que poco tienen que ver con el espíritu de la página. Pero tenía que decirlo. Espero, sepan comprenderme.

A todos aquellos que siempre estuvieron, están y estarán a mi lado, les agradezco con todo mi corazón, su afecto y apoyo.

A los que ingresan por primera vez, les digo que aquí intentaré sacar buenas ideas, solo eso. Las pálidas, por favor, espero que las leven a otro lado…

Gracias a todos. De verdad.


Leonel Almasio.

sábado 25 de octubre de 2008

Oportunidad ante la crisis

Después de un largo, muy largo tiempo, he decidido volver a la lucha. A esta lucha donde, con mis escritos, intento concientizar a los que se toman el trabajo de leerme. Esta lucha por cambiar una realidad muy dura y, a veces, terriblemente triste.

Antes que nada, me gustaría pedir perdón a todos aquellos que en su momento entraban aquí, leían, comentaban y hasta me alentaban y tenían esperanzas en que esto creciera. Quiero pedir perdón y, a su vez, admitir que tengo un problema. Dicen los entendidos que el animarse a confesar que uno está mal es el primer paso para salir adelante. Pues bien, yo estaba total y absolutamente bloqueado. Tal vez creerán que es una tontería, pero yo me sentía frustrado, mal, triste y humillado. Tan humillado me encontraba, que dejé de visitar los muchos sitios de gente que seguía en la lucha, porque no me animaba a comentar sus brillantes trabajos… Simplemente, NO PODÍA ESCRIBIR. Y es horrible.

Sin embargo, algo en mí me dice que hay que seguir adelante. Es, sin lugar a dudas, un momento difícil y trascendente en la vida de los argentinos así como de la humanidad en su conjunto, y solo si intentamos y luchamos, conseguiremos salir adelante.

Desde aquí intentaré seguir aportando mi granito de arena. Solo espero y deseo contar con el apoyo, las ideas y la fuerza de la gente que, me conozca o no, solo tenga en mente un mundo mejor.

Ahora, dejando de lado y en el pasado lo malo de mi vida, vamos a pasar a lo que realmente importa… las ideas para que este país pueda cambiar.

Como todos a esta altura de las circunstancias ya deben saber, la Argentina y el mundo están pasando por momentos duros. Desgraciadamente, la economía mundial está con una debilidad pocas veces vista en la historia, a causa de las modificaciones de nivel financiero que se han estado implementando, aproximadamente, desde la década de 1970. Es tal el descontrol en el mercado financiero (que genera dinero del dinero, sin producir), y al mismo tiempo, este mercado está tan conectado a la economía real (la que crea ganancias al producir y vender bienes y servicios) que, lo que antes hubiese terminado en una pequeña crisis financiera, ahora arrastra a toda la economía. Esto, lamentablemente, lleva a que la economía real se frene, produciendo en menor cantidad, despidiendo trabajadores, cerrando fábricas, creando mayor pobreza y bueno… todo eso que en Argentina vivimos durante años.

Sin embargo, si bien la coyuntura mundial es tan deprimente, la nación no debería ser golpeada de la misma forma que el resto de los países. Esto es así por varios motivos. En principio, nuestro mercado financiero es pequeño y, además, nunca se caracterizó por darle importancia a los pequeños y medianos emprendimientos productivos. Eso se ve claramente en la dificultad de conseguir un crédito… Otro factor es el hecho de que Argentina no está inserta en el mercado financiero internacional desde hace años, gracias al default y la poca “credibilidad” que nos tienen en el extranjero los países desarrollados y los bancos que hoy se caen a pedazos.

Esos dos factores importantísimos que en principio no afectarían a nuestra producción, ya que las fábricas se financian con ayudas del gobierno y con sus propios fondos (y muy poco con el mercado financiero local e Inversión Extranjera Directa), se ven golpeados por la disminución en la demanda internacional. En palabras simples: si en el mundo las cosas funcionan mal, si hay desempleo y crisis, los países a los que exportamos dejarán de comprarnos, porque buscarán menores precios o, sencillamente, porque ya no podrán adquirir lo que producimos. Esto derivaría en cierres de empresas y más pobreza en nuestra nación.

Afortunadamente, Argentina exporta en forma diversificada (muchos productos a distintos y variados países). Sin embargo, esta ventaja se ve reducida por el hecho de que estamos fuertemente “atados” a la agroexportación, así como a la venta de productos industriales “chicos” (livianos), caros y de poca calidad, con respecto a los extranjeros.

Solo los países que basan su economía en la industria y no en la agricultura son los que pudieron, pueden y podrán salir con mayor rapidez de las crisis, así como lograr mejores condiciones de vida para sus habitantes. Argentina no debe estar exenta de esa regla. Para hacerlo, su industria debe desarrollarse, pero estos tiempos son difíciles… o tal vez sea el momento más propicio, el que todos hemos estado esperando durante años. Hay gente que dice que la crisis es sinónimo de oportunidad. Bueno, creo que ha llegado la hora de arrancar de una vez y para siempre con ese sueño.

Tal vez peco de optimista pero, ¿está mal creer en un mejor país?

Volviendo al anterior párrafo, un entendido podrá encontrar donde reside el problema de nuestra industria. La misma, desafortunadamente, no está desarrollada plenamente, por lo que si bien es productiva, no lo es tanto como la agricultura, por lo que no puede competir con la industria extranjera, y no genera divisas suficientes (que si consigue “el campo”). Estas divisas son fundamentales para el proceso de modernización de la industria, porque con ellas, y solo con ellas, se pueden o podrían importar las maquinarias que permitirían desarrollar a pleno nuestra capacidad industrial, haciéndola más productiva, más competitiva a nivel internacional y, de esa manera, lograr que nuestros productos ganen mercados… La oportunidad que siempre esperamos.

Pero al estar atados a los productos agrarios, si estos no se venden, o bajan sus precios internacionales (como en estos momentos), se obtienen menos divisas, y la industria no se podrá actualizar.

Aquí es cuando el Estado debe actuar y tras él, todo el pueblo unido, con mayor énfasis que nunca, para que la industria se desarrolle. Es el momento en que el gobierno debe alentar y fomentar nuestra producción. Justo con esta crisis es cuando los productores de bienes de capital (maquinaria) necesarios para modernizarnos, tratarán de vendernos a menor precio, porque de otra manera, no conseguirán quien les compre. Por eso el gobierno debe dar facilidades a los empresarios para que adquieran estos bienes. Es cuando se deben aplicar los descuentos y un tipo de cambio diferenciado. De esa forma, entrarán al país esos productos tan preciados y necesarios. Al mismo tiempo se tiene que proteger a la industria local de los productos que compiten con ella, a menores precios. Por todos los medios es necesario no aumentar la pobreza y el desempleo en el país.

La otra gran medida, que considero fundamental y oportuna es la repatriación del dinero de los argentinos en el exterior. Para los que no lo saben, la suma de los fondos en los bancos extranjeros es casi idéntica al valor total de nuestra deuda externa!!!

¿Por qué se necesita este dinero? Bien. Si el mismo se introduce al país y se lo utiliza con fines productivos (no solo para entrar en una caja fuerte), estos fondos serían una inyección fantástica para que la industria se desarrolle.

Si bien en estos momentos toda persona que ingresa dinero debe pagar un porcentaje por hacerlo, creo profundamente que la situación internacional (donde los bancos externos quiebran), permitiría que esos fondos retornen, por temor a perderlos.

Es, justamente ahora, cuando el gobierno debe alentar este ingreso de capitales, poniendo especial interés en reducir a tasa cero (o incluso, arriesgaría, a tasa negativa), para todos aquellos que se animen a apostar a nuestra industria. De esa forma, se les asegura una ganancia para ellos y un beneficio para el país, a futuro. Para nada sirve que traigan su dinero y lo ubiquen en cajas fuertes o en bancos, que en esta nación se caracterizan por ser de lo peor…

Con estas medidas y muchas otras que irán surgiendo, se tiene que intentar y lograr un cambio fundamental. Pero si no lo exigimos cuanto antes, si nuestros partidos políticos (que nos representan) se siguen peleando por estupideces y no aprovechan esta oportunidad única, seguiremos sufriendo como de costumbre. Y no es algo que debemos permitir. Por nuestros hijos y nietos; por los viejos que siempre lucharon… y por nosotros mismos.

Llegó el momento!!!


Como siempre dije… Estoy abierto a sus comentarios, críticas, apoyos y demás.


Leonel Almasio.

lunes 10 de diciembre de 2007

Salud

Como todos seguramente pueden deducir, ninguna nación del globo puede crecer, desarrollarse y madurar si su población no tiene la salud y fortaleza necesaria para el proceso. Por lo tanto, el sistema sanitario debe ser suficientemente extenso e importante, para estar presente en todo el territorio, permitiendo que todos y cada uno de los habitantes pueda ser asistido por el mismo.

Seguramente todos, o la mayoría de los que ingresan aquí, poseen algún tipo de cobertura privada (paga, y día a día, más cara). Al mismo tiempo, con sus impuestos, todos los ciudadanos estamos solventando al sistema público (gratuito), que es utilizado en su mayoría por gente de escasos recursos. Pero desafortunadamente, el sistema público está a punto de colapsar o, en lugares como el Gran Buenos Aires y el “interior” del país, ya colapsó. Como ustedes sabrán, un sistema colapsado es ineficiente. Y si es ineficiente, significa que no llega a todos, que no cura lo suficiente, por lo que la sociedad padece más de lo que debe, y así, jamás progresaremos.

Ahora bien, ¿cómo se llega a esta situación?

Nuestro país no solo poseía uno de los sistemas de salud más abarcativos y completos de América, sino que además nuestros médicos y científicos lograron avances y prestigio, así como conquistas de premios y reconocimientos internacionales por la calidad y los descubrimientos realizados aquí, gracias a su inteligencia y el dinero que aportaba el Estado.

Por desgracia y como todos pueden ver a diario, esa situación ya no se da, salvo raras excepciones, donde algunos se destacan, pero por medios propios, sin apoyo estatal.

Desde el momento que se le dio el poder de controlar la salud a los sindicatos (mediante las llamadas “obras sociales”), y con el paso de distintos gobiernos de corte neoliberal, los cuales ven a la salud pública como un gasto (y, obviamente, achican el mismo), además que permiten a “empresarios” hacer negocios con nuestras vidas, la calidad del sistema sanitario ha decaído tanto que en ocasiones asusta.

A medida que pasan los gobernantes observamos con asombro y tristeza como se inauguran hospitales, con equipamiento de primera, pero luego de la apertura del mismo, estos equipos son llevados a otros nosocomios a inaugurar. O vemos como se abren importantes centros pero al mismo tiempo, no se contratan médicos. O las estructuras están mal construidas, los techos se caen, los ascensores no funcionan, las salas se inundan, y así, se podría continuar por un largo rato…

Si esto es terriblemente triste e injusto, ¿por qué lo permitimos? ¿Es bueno tener un sistema de salud que genere tantas diferencias entre la población? ¿Por qué debemos pagar los medicamentos a elevados precios? Si a alguien de clase media todo esto le cuesta, imagínense a la gente que poco posee, lo mucho que sufre y padece. Tal vez jamás se detuvieron a pensar sobre esto. Pero ahora los llamo a la reflexión: ¿quién se beneficia con esto?

Si no lo quisieron pensar, se los cuento: los laboratorios, que ganan fortunas invirtiendo cada vez menos; los gobiernos, que necesitan pueblos débiles e ignorantes, que les darán el voto, sólo por la “ilusión” del hospital a inaugurarse. Además, estos son los primeros en hacer negociados con los laboratorios… se necesitan unos a otros. Se complementan.

También se benefician los sindicatos, que controlan las obras sociales, con muchísimo dinero en juego, casi siempre dando malos servicios… y la lista sigue.

Por supuesto, el perjudicado SIEMPRE es el ser humano que pide por lo más elemental, que es su derecho a estar vivo y sano.

Tal vez, alguno de ustedes conoce a alguien que vive o vivió en Europa. Seguramente les habrán comentado como funciona esto en países como Francia o Inglaterra. Bueno, si no lo saben, les comento que allí es muy distinto el tratamiento que se le da a la salud de la población, con respecto a como se presenta aquí.

Ahora es cuando “saltarán” muchos pensando que no se puede comparar a esas naciones con nuestro “pobre” país. No se preocupen, que yo pensaba igual, hasta que me enteré que, por ejemplo en Inglaterra, su sistema sanitario ¡nació recién después de la Segunda Guerra Mundial! Se dieron cuenta que debían cambiar cuando vieron que había que salir de la catástrofe.

Si un país sumido en el caos y bombardeado durante meses se dio cuenta que para salir de eso no debían existir diferencia, que TODOS tenían el derecho a atenderse con las mismas comodidades, con los mismos médicos, con las mismas prestaciones y con medicamentos baratos, sin importar el nivel social, entonces nosotros también podemos. ¿O acaso necesitamos llegar al punto de desesperación para darnos cuenta de lo mal que estamos haciendo las cosas?

Allí no te cobran la internación ni nada. Los medicamentos, sean del tipo que sean, son accesibles para cualquiera. En Francia, si no es una urgencia, el médico se dirige a la casa del enfermo a atenderlo… y es gratuito.

Y todo eso se paga con los impuestos de todos los habitantes de la nación.

No es muy difícil de entender. Simplemente se trata de solidaridad. Solo se puede dar si lo exigimos y lo llevamos a cabo. No es imposible. En realidad, si nos unimos y nos proponemos el cambio, modificaremos algo que debe ser de total y absoluta igualdad.

Todos poseemos el mismo derecho a la vida, y está en nuestras manos proteger ese derecho de los inescrupulosos que buscan arrebatárnoslo.

Como siempre, espero sugerencias, críticas, observaciones y demases.
Perdonen la demora en las publicaciones... Ya vendrán más!

Leonel Almasio.

¿Qué país queremos?

¿Qué país queremos? ¿Hasta qué punto de nuestras vidas vamos a permitir que nos quiten lo que conseguimos con el sudor de nuestra frente? ¿Por qué el pueblo que superó el embate de varios imperios e incluso fue promotor de la independencia de los vecinos, hoy no logra la unidad para quitarse de encima a los pésimos politiqueros que tenemos? ¿Por qué todos tenemos que pagar grandes costos para el beneficio de unos pocos? ¿Hasta cuándo permitiremos que nos mientan descaradamente?

Como lo dije en la primer entrada, es el momento de cambiar. Con solo ver hacia donde estamos encaminados… no nos queda otra que empezar a gestar las modificaciones que queremos para el futuro, porque sino el porvenir de nuestros hijos y nietos correrá un serio riesgo.

Las campañas electorales llegaron a su fin, y ya comenzaron a mostrar sus verdaderas caras. Los ganadores y perdedores se están sacando las caretas y nosotros asistimos a este espectáculo decadente sin abrir la boca (salvo en alguna charla de café con amigos).

Lamentablemente ganó el modelo de aumento de tarifas sin estudio previo y mantenimiento de subsidios sin control alguno del destino de esos fondos. Se conserva el sistema de “educar para no razonar”; se mantiene el “no invertir en lo que generará riqueza para todos”, para conseguir riqueza para pocos… esos que siempre tendrán un buen pasar, en las buenas y las malas.

Desafortunadamente prevaleció el egoísmo de los que lo están pasando bien ahora, sin importar nada del mañana. Triunfó el modelo de aumentar los costos de la medicina privada, dejando cada vez a más y más gente a su suerte, ya que el sistema público está colapsando, y no recibe inversiones genuinas desde hace décadas.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que exista gente que piense que Argentina debería ser un país para 8 millones de personas?

Es la hora de recuperar nuestra dignidad. Debemos comenzar a caminar hacia un mejor futuro, bien derechitos y con la frente en alto. Tenemos que gritar ¡BASTA! a las humillaciones y malos tratos a los que estamos sometidos como sociedad.

¡Pensemos con la cabeza, no con el bolsillo, argentinos! Veamos a nuestro alrededor y comprendamos que si bien estamos mejor que hace unos años, aún nos falta mucho para madurar y ser todo lo que queremos ser. Y lo peor de esta situación es que si no actuamos pronto, muchos (los más desafortunados) quedarán en el camino.

Actuemos como corresponde y solidariamente, que es nuestro turno de mostrar al mundo de lo que somos capaces con nuestra unión. Tenemos que empezar a meternos en esto, a participar, a exigir lo que nos deben. No alcanza con depositar nuestro voto una vez cada dos años… Si no hacemos esto, pues entonces no tenemos derecho a quejarnos, ya que los que nos gobiernan suelen pensar en ellos y sus amigos… No lo olviden jamás. ¡Es el momento, llegó la hora!

Leonel Almasio.

viernes 9 de noviembre de 2007

Industria y Medio Ambiente

En el modelo de desarrollo pleno propuesto unas entradas atrás, hay un tema que no fue abordado. Al referirme a la gran expansión industrial que la nación debe realizar, no se entabló discusión alguna al grado de tecnología y protección al medio ambiente que esas industrias deberían poseer.

Es de vital importancia debatir al respecto en estos puntos. En primer lugar, si las industrias a establecerse son contaminantes, terminarán por arruinar la tierra, el agua, el aire y la vida de las personas. Tal vez dejen buenas ganancias y aporten en gran medida al desarrollo del país, pero como ciudadanos debemos negarnos rotundamente a estos focos de enfermedades y muerte.

Como todos saben, el mundo marcha lenta, muy lentamente hacia la creación de industrias y productos cada vez menos contaminantes y consumidores de recursos. Por supuesto, los que van a la delantera en esto son los países más desarrollados y con mejor calidad de vida. Ellos son los mismos que, al tener cada día más trabas para generar industrias “sucias” en sus países, las trasladan a lugares alejados, sin legislación y sin control, arruinando así a poblaciones de menores recursos y desarrollo que ellos (caso emblemático por estos días: Botnia).

Desafortunadamente, los países en vías de desarrollo han caído durante décadas en la trampa de que si no aceptan esas instalaciones, no obtendrán inversiones. Nos hacen creer que sin ellos, estaremos perdidos, que jamás podremos competir…

Pero están equivocados. Argentina, así como Brasil, México y Venezuela (por poner el ejemplo de los más ricos y preparados de Latinoamérica), están dejando pasar la oportunidad de aprovechar una gran ventaja que poseen sobre los países desarrollados como Estados Unidos y parte de Europa.

Dicha ventaja reside en el hecho de que en la mayoría de las ramas donde ellos poseen impresionantes fábricas y nosotros no, las de ellos están construidas con tecnologías viejas y obsoletas a futuro. Fueron realizadas en épocas donde no se trataba el tema del cuidado ecológico. Por eso sus legislaciones son modificadas año tras año, pero sus industrias y generadores de carbón tardan en desaparecer. Eso se debe al altísimo costo que les sale el reconvertir algo antiguo y contaminante en algo de bajo consumo, moderno y “verde”.

Por eso, en Argentina y Latinoamérica tenemos la ventaja de que, al nunca haber tenido dichas instalaciones, al obtenerlas (implementando el modelo de desarrollo), sólo nos costará la construcción, pero desde el comienzo serán industrias limpias.

Argentina posee importantísimos recursos materiales y humanos para realizar este salto. No se dejen engañar. No somos tan inútiles como nos quieren hacer ver. Piensen en la cantidad de científicos y técnicos que se van al exterior… se van porque ellos los requieren con urgencia. Allá necesitan de nuestros “cerebros” y, lamentablemente, nuestro país, con su modelo a corto plazo, sólo se dedica a expulsarlos, a no darles la chance de implementar el saber aquí, en especial, en los lugares donde tanta falta hace…

En la entrada referida a la educación traté el tema de la ciencia y la técnica. Sólo con una fuerte inversión en esos rubros, y con el total apoyo de la población en un esfuerzo único, se podrá mejorar la industria existente y la futura, y nos permitirá luchar y competir de igual a igual con las extranjeras.

Nuestra nación debe desarrollarse de una buena vez y para siempre, porque así lo merecen nuestros hijos y nietos. Pero de nada sirve si ese desarrollo arruina todo nuestro esfuerzo envenenando el planeta.

La Tierra es todo lo que tenemos. Si la destruimos no somos nada. La gente debe comprender eso. Y si desde el Estado no se toman las medidas necesarias y suficientes para el caso, todo será en vano.

Como siempre, espero sugerencias, dudas, consultas, opiniones (a favor y en contra). Espero que se animen a escribirme. Es muy raro, ya que tengo visitas (no muchas), pero las suficientes como para que se arme un lindo debate de los temas que toco… y a menudo recibo la firma de una o dos personas (salvo contadas excepciones). Ojala todos se animen a participar. Como dice en mi primer entrada, he creado este espacio para que salgan cosas buenas, porque considero que Argentina merece un cambio. Y estoy convencido que juntos podemos conseguirlo.

Leonel Almasio.

jueves 8 de noviembre de 2007

Transportes con el exterior

En una entrada muy especial para mí, creada hace unas semanas, hice mención al respecto de los Transportes. Más específicamente, del transporte interno. Ahora bien, toca el turno de las conexiones con el exterior.

Dependiendo del tipo de país que queremos ser en un futuro, nos corresponden distintas tipos de formas de comunicarnos con nuestros vecinos y con los demás países del globo.

Aunque no todos lo saben, la mayor comunicación con el resto del mundo se efectúa mediante buques. Todo el comercio de granos, petróleo y sus derivados, vehículos importados y exportados, maquinarias y todo tipo de cosas y productos son transportados mediante grandes buques. Pero he aquí un gran problema: la enorme mayoría de este tipo de tráfico es realizado por barcos de procedencia extranjera. La desventaja de esto es que nuestros productores se ven atados a los precios que se les impone desde otras regiones, por el simple hecho de que Argentina no puede ofrecerles algo mejor, ya que su Marina Mercante cada vez tiene menor peso a nivel nacional e internacional.

De más está decir que, si nos ponemos a ver cómo nuestra nación ha decaído en TODO a nivel mundial, como su participación en el comercio, sus exportaciones industriales y muchísimos otros ejemplos, no es raro que les comente que nuestra Marina Mercante es minúscula al lado de las de los países llamados “desarrollados”.

Todos esos países que tienen fuerte peso en la economía global son los mismos que poseen las mayores flotas mercantes. Es un tema que amerita tanta importancia que naciones “pequeñas”, pero desarrolladas como Suiza (que ni siquiera tiene salida al mar) poseen grandes marinas, y consiguen ganar día a día nuevos mercados.

Si pensamos que el 97% del comercio mundial de bienes de consumo se realiza por el medio marítimo y, si vemos como año a año nuestra pequeña flota pierde terreno, significa que estamos perdiendo muchísimas divisas que tanto bien le harían a nuestra nación.

Por eso propongo, dentro del modelo de desarrollo del que he venido hablando desde la creación del blog, que el Estado, mediante astilleros privados y públicos debe refundar la Marina Mercante, haciéndola competitiva, y que permita una salida de nuestros productos a menores precios que los que nos imponen las flotas extranjeras. En especial, se debería beneficiar a los productores más pequeños.

Si en su momento conseguimos construir un astillero de calidad internacional como el de Río Santiago en las afueras de La Plata, con capacidad para fabricar buques de gran calado, entonces significa que lo podemos volver a hacer… y mejor aún!!! Sin cometer los errores que se dieron en el pasado. Argentina debe volver a tener un peso importante en la economía mundial y regional. Es el momento de darle el empuje que necesita.

Pero no solo del transporte de mercancías nos vamos a referir ahora. También hay otros medios de comunicación con el exterior. La mayor parte de los viajes turísticos que se realizan hacia y desde nuestro país se dan por la vía aérea.

Desafortunadamente ya no disponemos de una línea de vuelos internacionales propia. Todos recordarán que teníamos una que era un modelo a seguir en todo el mundo. Una pequeña aerolínea que hasta tenía un simulador propio, donde se entrenaban los pilotos propios y muchos extranjeros. Pero esa empresa fue prácticamente desmantelada y “regalada” a la línea aérea de otro país, que hasta estaba en pésimas condiciones financieras (Iberia). Bueno, eso es historia.

También poseíamos nuestra propia fábrica de aviones. La misma se situaba en Córdoba, y fue la encargada de hacer proyectos como el séptimo avión a reacción del mundo, a principios de la década del 50 (un hecho inédito y que significó un gran adelanto técnico para el momento). De ahí también salieron muchos otros proyectos, como los aviones Pucará, los Pampa. Esa fábrica fue la creadora de los misiles Cóndor. Para los que no saben, el Cóndor era un vector que conseguía alcanzar largas distancias, llevando en su cabeza desde pequeños satélites hasta armamento… A poco de asumir Menem, todo fue destruido. Desde el misil hasta la fábrica entera. La misma fue “vendida” (si se puede decir eso) a una corporación gigantesca, la empresa norteamericana Lockheed-Martin. Ahora es un tallercito. Pero claro, el gran objetivo de desarmarnos para el futuro se cree conseguido.

Argentina también colaboraba junto con Brasil en el proyecto EMBRAER. El mismo consistía en aportes de ambas naciones para la creación de aviones de pasajeros pequeños (ya que era imposible competir con Boeing y otras gigantes), así como aviones de combate y entrenamiento. El mismo presidente anteriormente nombrado decidió dejar de invertir nuestro dinero (unos 50 millones de dólares) en el proyecto, decidiendo poner mucho más en la compra de sus aviones (Tango 01 y otros), así como en helicópteros. Por supuesto que EMBRAER es líder en venta de aviones civiles pequeños, y nosotros no tenemos más que unos aviones que pronto serán chatarra…

Bien, a no desesperarse!!! Todo lo que he comentado es cierto, triste, doloroso, inentendible también.

Pero, como siempre digo: si se hizo una vez, se puede volver a realizar. Solo el esfuerzo de todos, con un plan y unos objetivos bien fijados y seguidos al pie de la letra, lo podemos conseguir. Todo debe hacerse de manera gradual, con fuerte inversión, con aliento a la burguesía nacional a apoyar dichas inversiones, a poner el hombro y el capital, para ver en un futuro las ganancias de ese esfuerzo.

Se deben volver a desarrollar y fabricar aviones en nuestro país, así como especialistas en ese rubro. La Nación entera se merece volver a tener entre sus industrias a la aeronáutica y la naval. No sólo porque le permitirán una independencia de los demás países desarrollados, sino que la favorecerán a la hora de competir contra los mismos. Al mismo tiempo generará muchísimo valor agregado y puestos de trabajo especializado.

Desde el Estado se debe estimular el turismo, en especial el externo, modernizando aeropuertos, puertos y flotas aeronáuticas. Se le debe mostrar al mundo entero que no somos atrasados, que somos un país único, lleno de oportunidades y bellezas y que serán bienvenidos todos aquellos que deseen conocernos. Pero para conseguir eso, el turista debe ser atraído. Y sin infraestructura e inversiones no se puede. Por eso el esfuerzo en ese sentido debe ser muy importante también! No podemos olvidar que en la Argentina, cada dólar producido por el turismo genera 5 veces más empleo que cada dólar exportado de soja (http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/cturismo/Gacetillas/2005/gacetilla%205.htm).

Espero todo tipo de sugerencias, objeciones, opiniones, o proyectos. No quiero ser el único en escribir aquí, que no tengo mucho cerebro para estas cosas. Recuerden que cualquiera puede opinar, ya que lo que se busca desde esta página es hallar el consenso de la mayoría y generar un espacio libre y democrático y, quien sabe en un futuro, poder llevar adelante todo lo que se proponga.

Leonel Almasio.

lunes 5 de noviembre de 2007

Reforma agraria

Tal vez uno de los temas más importantes, críticos y conflictivos que hay que tratar si se quiere llegar a ser un país desarrollado sea el que tengo que tocar ahora: la reforma agraria.

Como todos deben saber a esta altura, Argentina no solo posee enormes porciones de su territorio llenas de cosechas (soja, trigo, maíz, girasol, lino, sorgo, yerba mate, tabaco, etc.) y de ganado (vacuno, porcino, equino y lanar), sino que en gigantescas proporciones su economía se ve fortalecida por las grandes ganancias que genera la exportación de estos productos (en su mayoría, con escaso valor agregado).

Pero por supuesto, como no podía ser de otra manera, todos esos enormes beneficios que la agricultura y la ganadería le aportan a la economía (en especial, gracias al tipo de cambio alto, combinado con una gran demanda externa) tienen como contrapartida el hecho de que la Nación se ve atada a factores que no se pueden controlar, como sequías, extensas lluvias, incendios o, simplemente, que los mercados externos cierren sus puertas a nuestros productos. A todo eso hay que sumar que los que consiguen mejores ganancias suelen ser los grandes exportadores que, o casualidad, son muy pocas personas, los cuales poseen campos tan extensos que se podrían fundar países en ellos…

Como comenté y expliqué en otras entradas, sólo con el desarrollo de importantes industrias se puede llegar a ser un país como el que merecemos. La industria, a diferencia del campo, no se ve afectada por lluvias o sequías, adaptándose así a las necesidades internas y externas, generando muchísimo más empleo y valor agregado a lo que se hace, así como produce una mayor cantidad de conocimientos e inventivas para solucionar problemas y conseguir ganar terreno en otros mercados.

Algunos se estarán preguntando “¿qué cuernos tiene que ver la reforma agraria con la industria y esas otras cosas de las que habla?”. Vayamos por partes.

Para comenzar, debemos desmitificar el concepto de reforma agraria. Muchos (los dueños de enormes y ricos campos, los ignorantes que solo se guían por lo que les dicen e imponen y aquellos que obtienen grandes beneficios haciendo lobby contra estas reformas) consideran este tipo de medidas como comunistas, antimercado o antiliberales… Claro, son los mismos que saben que si les quitan campos (en su mayoría, conseguidos de maneras oscuras, non sanctas, por amiguismo o, directamente, por robo al Estado) y cosechas, tendrán más competencia y menos ganancias.

Pero la reforma agraria no implica el expropiarles todo el terreno a los grandes terratenientes, sino, simplemente, achicar sus campos, sus tierras no utilizadas, asignando las tierras sustraídas a gente que nunca poseyó nada, para que las trabaje de la manera más eficiente posible, eligiendo el nuevo propietario el tipo de producción que tendrá, acomodándose a sus necesidades. De esta manera, se logran superar algunos objetivos importantes: se producirá una reducción de los niveles de pobreza y hambre, ya que grandes cantidades de personas conseguirán un modo de vida más sano, generando su propio alimento y subsistiendo por sus propias métodos; será cada vez menor la proporción de población que debe ser “mantenida” por el Estado, ya que sólo se necesitará la ayuda de éste al comienzo, con el otorgamiento de créditos blando y materiales y herramientas para iniciar la actividad, pero luego subsistirán con el sudor de su frente; se conseguirá un mayor apego por la patria, la tierra en la que uno nace, así como crecerá y se revalorizará el amor al trabajo, contrarrestando así a la “vagancia” que implican los Planes Trabajar y todas sus variantes; por último, se evidenciará un notorio desplazamiento de gente hacia el campo, descomprimiendo las ciudades.

Por supuesto, un plan así no se puede llevar delante de un día para el otro, en especial porque de nada serviría entregar tierras, dinero y materiales a gente sin experiencia, y pretender que con eso se solucionen los problemas. El plan entonces consiste en 2 etapas:

  1. se hace una selección de jóvenes, en particular, gente necesitada pero con deseos de progresar y tener algo propio, que se encuentren dentro de los últimos años de secundaria, proveyéndoles la instrucción necesaria para el dominio completo de la vida en el campo, así como la educación suficiente para poder controlar situaciones adversas, para manejarse con herramientas necesarias y para progresar en el mercado y aprender a comerciar sus productos.
  2. al terminar la secundaria, ser mayores de edad y, claro está, al haber obtenido los conocimientos requeridos, se le otorgará el deseado campo, un crédito y las herramientas. Estoy 100 % seguro y convencido que una persona que jamás tuvo nada de nada y logra algo tan valioso, jamás lo olvidará, siendo esta una de las medidas más efectivas contra la pobreza, el hambre, la “vagancia” y la inseguridad.

Sin embargo, el rubro que más empleo, achica los niveles de pobreza, indigencia y hambre es el industrial, por la gran demanda de mano de obra.

Aquí viene entonces el nexo con la reforma agraria. Como expliqué al comienzo, el reducir los campos y, por ende, las ganancias de los grandes terratenientes, éstos se opondrán. Claro, están acostumbrados a ganar mucho con poca inversión. Es ese, precisamente, el momento en que el Estado debe promover y fomentar a estos ricos a que se animen a invertir y, porque no, a conseguir ganancias iguales o mayores a las que obtenían con el campo, poniendo su capital en la industria. De esa manera se lograría satisfacer las necesidades de toda la población, ya sean ricos o pobres. Sólo así estaremos cada día más próximos a conseguir el tan ansiado desarrollo y progreso…

Sé que es un punto conflictivo, así que espero ver críticas y observaciones, así como sugerencias o más y mejores ideas!!!

Leonel Almasio.

martes 23 de octubre de 2007

Energía para el desarrollo

Una de las barreras más importantes que debe superar el país, para conseguir el modelo de desarrollo que propongo, es la falta de energía.

Todos los argentinos por igual hemos padecido de cortes y gigantescos apagones en algún momento de nuestras vidas (en especial, en verano e invierno). Lamentablemente, Argentina padece de una falta de inversión en el rubro tan, pero tan importante, que a veces da miedo.

Nuestro país jamás conseguirá llevar adelante un plan de verdadero desarrollo, equilibrado y próspero, si antes no logra una provisión constante de electricidad.

Como nunca se pone dinero en este tipo de obras (ya que son costosísimas), debemos estar cruzando los dedos para que llueva (por las centrales hidroeléctricas), que no se acabe el petróleo y el gas o, en invierno, que no haga demasiado frío, ya que el gas es destinado al uso hogareño, por lo que se destina menos para generación de electricidad para la industria. También los industriales deben rezar por obtener un suministro suficiente para no tener que cerrar sus plantas durante horas o días.

Esta situación debe ser revertida cuanto antes y la única solución posible es la creación de más fuentes generadoras.

Si bien nuestro país cuenta con numerosas centrales hidroeléctricas (de hecho, la gran mayoría de la electricidad nacional proviene de estas plantas), éstas no son suficientes, además que la construcción de cada una lleva a la destrucción del ambiente que la rodea, por la creación del embalse. El caso más resonante es el de Yacyretá, represa gigantesca, que al cerrar el cauce del río Paraná, forma un lago tan, pero tan grande, que ha tapado con sus aguas la isla Apipé (y otras más pequeñas), eliminando todo tipo de flora y fauna allí existente. Otra gran desventaja de las mismas es que todas estas centrales dependen del caudal del río, y éste, a su vez, depende de la cantidad de lluvias. Por lo que cada vez que hay sequías, estas grandes obras de ingeniería son poco útiles. No podemos olvidar que en invierno la represa de Salto Grande casi no produjo electricidad, porque el río estaba seco…

Tampoco se puede seguir utilizando centrales altamente contaminantes como son las que utilizan combustibles fósiles, como fuel oil, las que utilizan gas o las que se nutren de carbón. Son terribles para el ecosistema y dependen de recursos no renovables y cada día más escasos. Como expresé en la entrada referida a los recursos naturales, la extracción de petróleo y gas debe ser realizada únicamente por el Estado. Y éste debe disponer del mismo como se crea más conveniente para el bien de la Nación. Pero, al ser estos recursos escasos, creo que no deberían ser utilizados jamás para generar electricidad. Creo que se tienen que emplear en otros usos, dejando paso a otro tipo de métodos para las centrales eléctricas.

Solamente se debe producir energía con esos recursos en casos extremos, como desastres naturales.

Bien, si no se debe usar el petróleo, el gas y el carbón, y las centrales hidroeléctricas no son suficientes ¿Qué se hace?

Algunos pensarán que la única opción “viable” es la energía nuclear. Otros, la eólica o la solar. Pero hay más…

Seguramente todos saben que Argentina tiene reactores nucleares. Tal vez piensen que eso lo tiene cualquiera… ¡pero no es así! Nuestro país es el primer país de América (luego de Estados Unidos) en poseer un reactor nuclear propio. Y no solo eso, sino que es una de las pocas naciones que tienen una industria realmente importante, segura y moderna de fabricación de reactores. Hasta se ha conseguido vender reactores a países del primer mundo, ganándole licitaciones a empresas como Siemens. Argentina también cuenta con especialistas, físicos e ingenieros de primer nivel, que estudian en uno de los mejores institutos de ingeniería nuclear del mundo, el Instituto Balseiro de Bariloche. Y para demostrar que todo eso no surgió porque si, sino que se debió a inversiones importantísimas que hicimos todos los ciudadanos, al pagar nuestros impuestos, les comento que Argentina, gracias a sus ingenieros y su talento, ¡posee la planta de agua pesada más grande del mundo!, en Arroyito, Neuquén (el agua pesada es importantísima para los reactores nucleares). Y lo que es mejor: fue creada y es controlada aún, por una EMPRESA ESTATAL… de esas que “dan pérdidas” y es mejor vender (regalar) a multinacionales extranjeras…

Creo que debería invertirse en este tipo de energía, pero deben ser instaladas en lugares estratégicos, alejados, y ser construidas por los ingenieros y científicos más capaces. Por suerte, nuestro país posee algunos de los mejores especialistas al respecto.

El Estado debería fomentar la implementación de otro tipo de fuentes energéticas. Hablo claramente de la energía del viento y del Sol.

La Argentina posee extensos territorios donde el viento tiene magnitudes impresionantes, y la utilización de molinos daría grandes resultados. No necesitan excesivo mantenimiento, y el recurso es inagotable, ya que hay zonas como la Patagonia, donde el viento no se detiene nunca.

He dicho que hay otras fuentes de energía disponibles. La menos conocida de todas, es la mareomotriz, que funciona siempre, ya que depende de las bajadas y subidas de las mareas, que son sucesos que suceden todo el tiempo.

En una entrada anterior, donde hablaba de la necesidad de que la Nación invierta en educación, no me refería sólo a enseñar a los niños y los jóvenes a leer y a escribir, sino que deben aprender sobre el mundo que los rodea, sobre las necesidades que padecemos, y sobre las posibles soluciones que existen. Por eso creo que el futuro de todos depende de la atención que se le ponga a la educación, a la ciencia y a la técnica. Y una de las cosas sobre las que no se debe perder atención es en intentar descubrir formas nuevas de mover el mundo, de producir con menor consumo de energía, de no sobrecargar el planeta, de no malgastar recursos. La clave está en los jóvenes, en los niños. ¿Quién sabe la cantidad de métodos para dar electricidad qué existen? Sólo estimulando a los científicos, dándoles herramientas necesarias, lugares apropiados y salarios dignos, esos métodos saldrán a la luz. Todos debemos luchar por eso. Si no podemos afrontar este problema, no podremos desarrollarnos como corresponde, y se volverá al círculo vicioso de no terminar nunca las obras que se comienzan… y así, sucesivamente.

Espero no haber aburrido a nadie. Tal vez no sea un buen texto, pero estoy pasando malos días, me bloqueo y me cuesta mucho, muchísimo escribir. Y lo peor, es que es un tema importantísimo. No puede ser tomado a la ligera. Espero en un futuro explayarme más al respecto.

También me gustaría saber las opiniones de los demás, en especial de gente que conozca sobre el tema.

Como siempre digo y repito: ¡las sugerencias, opiniones y críticas de todos serán muy bienvenidas!!!

Leonel Almasio.

miércoles 17 de octubre de 2007

Respuestas

Como estuve con un fin de semana largo que fue muy malo para mí, no pude escribir nada, ni siquiera entrar acá y responder a las personas que se tomaron el trabajo de leer mis entradas. Tampoco pude entrar a ver las entradas de los que siempre pasan y dan su apoyo, así como la de los que aún no me visitaron, pero que yo siempre leo.
Como había bastantes cosas para contestar, lo hago en forma de entrada. Y mañana prometo una entrada nueva, que siga para adelante con el proyecto que tengo.
no sólo contestaré por aquí, sino que a cada uno le responderé por mail o en su propio blog (no vaya a ser cosa que no pasen más por acá y se pierdan mi respuesta).
Buenos Aires me duele: millones de gracias por pasar, por dejar el comentario y por tener un blog tan interesante. Por eso voy a seguir pasando. Y también les comento que el país necesita de gente como ustedes. Ojalá que sigan adelante con lo que hacen, y que de una vez por todas cambiemos para bien, como todos queremos.
Lalo: tu blog es excelente, ya lo sabés. Y me puse al día con las notas que publicaste, y son muy ilustrativas y tristes... Y si en el San Martín están así las vías, no quieras ni imaginarte lo que es el Roca!!! Saludos para vos!
_Andrea_: si, por supuesto que me siento nadando contra la corriente. De hecho, lo sentí siempre. Es difícil tratar de mostrar las cosas como son, en especial a las personas que durante toda o gran parte de sus vidas han tenido los ojos vendados, los oídos tapados. Es más, creo que el mayor "logro" del Neoliberalismo aplicado en nuestro país no fue la completa desindustrialización de la nación, la venta de nuestras empresas y recursos, y el aumento de la corrupción, etc. Cada día me convenzo más y más que el gran "logro" que buscaban los que implantaron el modelo (y lo siguen aplicando, pero más "light", para la gilada), es el haber conseguido que la masa más importante de la población crea que YA ESTÁ TODO PERDIDO, QUE NO SE PUEDE VOLVER ATRÁS, QUE NO SE PUEDE SER OPTIMISTA, QUE ESTAMOS CONDENADOS A SER ESCLAVOS DE LAS MULTINACIONALES, QUE DEBEMOS REGALAR TODO EN BENEFICIO DE POCOS... Pero eso no es cierto, podemos cambiarlo. Si un grupo de "locos que nadaban contra la corriente" se plantaron en la Plaza de Mayo y exigieron un gobierno patrio a pesar de las amenazas del Reino que imperaba, y consiguieron su cometido, entonces ahora se puede.
Si un "loco y su ejército" se animó a cruzar una cordillera peligrosísima con tal de cambiar la historia, a pesar de que le ordenaban no hacerlo, y ese "loco" liberó países, entonces lo que yo propongo también se puede.
Si una "loca" se animó a promover el voto femenino, y la oligarquía pensaba que eso no era útil, y lo logró, entonces, TODO SE PUEDE.
Ejemplos de personas que nadaron contra la corriente hay miles, millones tal vez, en todo el mundo. Y si ellos pudieron conseguir calar hondo en sus lugares de lucha, y consiguieron los cambios que creían convenientes, entonces NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS. Y NO SOLO PODEMOS, LO VAMOS A LOGRAR!!! Cada día que pasa me siento más y más seguro de lo que siento, de cuánto estoy dispuesto a perder por ver salir adelante mi país, mi tierra. Y cada día me importa menos los contratiempos que deba superar. Y cada segundo que pasa me siento más y más fuerte para seguir. No me asustan los que me digan "idealista", "utópico", "idiota", "estúpido", "creído", "infeliz", "zurdito", etc. Yo sé lo que soy, sé quién soy, y sé lo que quiero. Y tengo bien claro lo que quiero para mi gente. Si tienen que pasar 20 años hasta que las personas se den cuenta de los errores y busquen el cambio, yo voy a estar ahí. Y si se me pasa la vida en una lucha que no dá frutos, igual habré muerto feliz, por haberlo intentado, por haber nadado contra la corriente.
La única lucha que no se gana es la muerte. El resto, son batallas, que se pueden ganar, perder o empatar, pero que siempre se pueden dar vuelta.
Y no pienses que no somos "mayoría". El problema es que aún no se le llega a la "mayoría" con estas ideas. Cuando tengan la chance, la posibilidad de oír estas ideas, y de descubrir que si son posibles, vas a ver como se produce el cambio.
Andrea, nuevamente, te agradezco muchísimo que pases por mi blog. Espero que lo sigas haciendo. Es un placer leerte. Y me encanta que te interese sobre lo que escribo. Como ya te lo dije en su oportunidad: tu blog es bárbaro!!! Seguí así!!!
Porteña: Melisa, mil gracias por pasar!!! Y si algún día me presento, espero ver ahí tu voto!!! Ojalá que no lo cuenten como voto cantado!!! Suerte, y mil gracias por hacerme cagar de risa con tus vivencias de la City!
Y. Mendez: Yami, como vos bien pedís en el comentario que dejaste, debería poner estudios, métodos de implementación y financiación, etc. Bueno, al respecto, creo que uno de los mejores libros que leí sobre la refundación de los trenes es "La república que ¿perdió? el tren", de J. R. Contestí. Si bien muchas de las cosas que ahí figuran tienen errores, y está "calculado" para un valor dólar distinto al que tenemos actualmente, es claro y demuestra que si se quiere, se puede.
La forma de financiamiento no es difícil de hallarla. Si se van a tirar a la basura más de mil millones de dólares en un TGV que una Bs. As. con Rosario (menos de 400 km.), eso sin contar que todo el dinero será para traer material importado, sin que se haga nada acá más que poner la mano de obra (muy escasa, si se tiene en cuenta la pequeña extensión del trayecto). Con ese mismo dinero, se podrían hacer muchísimos más kilómetros de vías impecables, de trenes impecables, de alta prestación, dando un servicio superior al de cualquier compañía de ómnibus, dando mucho más trabajo genuino... Y, por supuesto, sin dejar de pensar que yo lo planteo dentro de un modelo de total desarrollo de la economía. Por lo tanto, al mismo tiempo que se nacionalizan los recursos naturales (con el consecuente aumento de ingresos para la Nación), y se invierte en educación, ciencia y técnica, también se invertirá en talleres especializados en la creación de ferrocarriles (como el país ya tenía antes de que los hicieran desaparecer). Si se ponen en juego todos esos factores, si el país entero hace ese esfuerzo que, repito, YA LO HIZO EN SU MOMENTO!!!, entonces lo que propongo es realizable.
Además hay que dejar de ver estos servicios como "deficitarios"!!! De una vez por todas hay que sacarse de encima las enseñanzas Neoliberales, donde se decía que al Estado hay que manejarlo como una empresa y que lo que dá déficit hay que exterminarlo. El servicio que dan los ferrocarriles, las fábricas que generan todas y cada una de las piezas para el mismo, la inversión en ciencia y técnica, que generará divisas en un futuro, NUNCA MÁS DEBEN SER CONSIDERADAS COMO GASTO!!! Es más, si el plan se lleva a efecto, si las cosas se hacen bien, con control, sin robar, con gente capaz e inteligente, ¿quién te dice que en unos años de implementado el modelo, no somos nosotros los que les vendamos TGV's a los demás países, con tecnología íntegramente nacional??? Te recomiendo a vos, y a todos los que lean esto, que vean una película que vi ayer: Argentina Latente. Ahí vas a ver gran cantidad de cosas que Argentina tuvo y tiene. Te vas a sorprender de algunas cosas. Si te sorprende ver lo que logramos, vas a empezar a descubrir el verdadero potencial que tenemos como Nación. Ojalá se dé!!!
Te mando un beso Yami, y mil gracias por pasarte siempre!
Ulises: gracias por pasarte por el blog! En cuanto pueda, reviso el link que me pasaste! Saludos, y seguí visitando Argentina puede cambiar!

A los que no estén de acuerdo con lo que publico, a los que estén a favor, a los que quieran dejar su opinión, sepan que siempre serán bienvenidos a este proyecto, porque ARGENTINA PUEDE CAMBIAR, NO LO DUDEN NI UN INSTANTE! ARGENTINA PUEDE SER UN PAÍS MEJOR!

Leonel Almasio.

martes 9 de octubre de 2007

Transportes

El tema de los transportes y la comunicación interna de un país es clave, en especial, si se busca ser una nación desarrollada e importante como la Argentina puede ser.

Todos los países del llamado Primer Mundo tienen grandes sistemas de transporte, lo que permite la correcta interconexión de todas las regiones, el libre desplazamiento de las personas (lo que lleva a la no concentración en pocos lugares), de mercancías y la rápida llegada del Estado y la población a casi todo el territorio, en caso de desastre. Además, estas naciones fomentan el uso de los transportes con fines turísticos (una “industria” que año a año deja más y más beneficios a estos países).

¿Cuál es la situación en la Argentina? En Argentina el sistema de transporte es pésimo. La falta de inversión siempre fue enorme y despareja, por lo que se ven grandes contrastes, en especial cuando uno se aleja de la región pampeana para adentrarse en el “interior” del país. Por ejemplo, así era el sistema ferroviario hace muchos años.

Esta destrucción del sistema de transportes a sido progresiva y letal, viéndose acrecentada en los últimos 30 años, aunque en especial, a principios de la década de 1990, con el total aniquilamiento del servicio ferroviario.

El levantamiento de ramales enteros y posterior desguace de los trenes a sido de tal magnitud que regiones enteras quedaron aisladas del resto. Esto llevó a la desaparición de cientos de pueblos, de industrias pequeñas, a la sequía en lugares donde llegaba el “tren aguatero”, a la propagación de enfermedades donde no apareció más el “tren hospital” y a la concentración en las grandes ciudades como consecuencia de los desplazamientos poblacionales en busca de una “mejor vida”. También hay que destacar la pérdida masiva de puestos de trabajo, el cierre de plantas que fabricaban piezas y la venta por parte de empresas apátridas, de todo lo que “ya no servía”, sin dejar nada para el Estado y el pueblo que, en definitiva, era el auténtico dueño de esos materiales.

Toda esta destrucción se vio apañada y fomentada por gente inescrupulosa, perteneciente a la “patria contratista”, que alentaban a la desaparición de algo que no podían ni querían manejar, para hacer negocios (¿o negociados?) con un Estado corrupto. Al prevalecer el desguace, parte de la interconexión se suplantó por inversiones en caminos, rutas y autopistas.

Aquí comienzan los razonamientos y explicaciones…

Si los trenes se suplantaron por rutas, entonces no hay desconexión: FALSO. Las rutas, en su mayoría realizadas por empresas privadas, sólo conectan los centros urbanos importantes, ya que los demás trayectos “no son rentables”, dejando el resto a los distintos gobiernos provinciales, que no logran mantenerlas adecuadamente.

Las rutas reemplazan trenes viejos y caros de mantener: que los trenes eran viejos es cierto, ya que desde muchos años atrás el Estado venía invirtiendo poco y nada en ellos. El resto de la afirmación es un mito. ¿Cuántos de ustedes saben que el kilómetro de ruta cuesta hasta un 40% más que el kilómetro de vías? Además, todos sabemos que las rutas necesitan un mantenimiento constante, mientras que en las vías eso no es necesario.

El ferrocarril es más seguro que el sistema vial. Eso puede comprobarse con el enorme aumento de víctimas en accidentes de tránsito (sin ir más lejos, ayer se cumplió el primer año de la tragedia del Colegio Ecos). *Nota aparte: para que no vuelva a pasar, visiten http://www.tragediadesantafe.com.ar/

El tren es un medio más barato y que se sustenta con sus propios beneficios, mientras que el se sustenta de elevadísimos peajes, cobrados desde el comienzo de las concesiones, aunque ni siquiera se haya realizado obra alguna.

Las diferencias con el transporte de micros de larga distancia es grande también. Un único ferrocarril no sólo transporta más pasajeros y en forma más segura que la suma de muchos micros o autos, sino que su consumo de combustible es enormemente inferior al de los vehículos, por lo tanto, es menos contaminante y dañino.

En el modelo de desarrollo que propongo, grandes inversiones deben ir a este rubro. Pero no sólo en la construcción de vías, sino en la fabricación del material ferroviario, en el proyecto a futuro de líneas, en la creación de puestos de trabajo especializados, en el fomento y difusión del uso del tren como medio turístico, etc.

Europa, al estar toda unida por trenes, auspicia el uso de los mismos, por lo que cualquier turista se desplaza de país en país, viendo bellezas naturales, en forma cómoda y segura, por bajos precios.

Argentina, ¿no tiene maravillas para mostrar al mundo? Bien se podría viajar de Puerto Iguazú a El Calafate, recorriendo el país, seguros, a bajo costo y observando lugares únicos e increíbles.

El Estado no sólo debe ampliar los kilómetros de vías para unir la nación, sino que también debería fundar pueblos en lugares despoblados adonde llegaría el tren (Patagonia, Norte argentino), apoyando a los valientes que se animen y, de esa manera, conseguir poblar lugares inhóspitos y descomprimir la situación en las grandes ciudades.

En las más pobladas urbes debería modificarse el sistema de transporte, con la creación de líneas subterráneas o elevadas, el estímulo a la ciudadanía para la utilización de trenes y otros medios alternativos, saludables y no contaminantes (bicicleta, caminatas).

Mi propuesta es la siguiente:

  • Impulsar el crecimiento de la industria ferroviaria
  • Extender en gran proporción la cantidad de kilómetros de vías para el uso de pasajeros, con trenes de altas prestaciones (hasta 120 km./h.), y con una trocha única para todo el país, evitando así los problemas del pasado.
  • La interconexión no debe ser en forma de “abanico” como en el pasado (todo fluye hacia Buenos Aires).
  • Conectar todas las capitales provinciales al sistema ferroviario.
  • Estimular, mediante fuertes campañas publicitarias en Argentina y el extranjero, el uso turístico a lugares paradisíacos (Cataratas, la Cordillera de los Andes, los Glaciares, etc.).
  • Poner a punto los ramales ya existentes, que aún funcionan por gracias del Señor, ya que tardan muchísimas horas y se caen a pedazos (a pesar el esfuerzo que algunos trabajadores hacen por mantenerlos).
  • Creación de locomotoras y vagones nuevos. Nadie pretende que de la “nada” se a pase a tener “todo”. Pero si se busca algo que sea un término medio, que de placer y gusto de ser usado (y no miedo). Gradualmente se iría mejorando, hasta alcanzar estándares de otros países.

Espero sugerencias, críticas y opiniones!!!

Leonel Almasio.

viernes 5 de octubre de 2007

Recursos naturales

Tema importantísimo para poder pensar en el resurgimiento y desarrollo de una nación.

Primero, quiero aclarar que soy de los que creen que los grandes recursos que posee el país (gas, petróleo, oro, plata y otros metales) deben ser patrimonio de TODOS. O sea, que deben ser administrados por el Estado Nacional (eficientemente) para beneficio de toda la República. ¿Por qué aclaro esto? Lo aclaro porque, hasta hace poco tiempo, esto era así. Ahora, lamentablemente, estos recursos han pasado a ser parte de las provincias donde se encuentran. ¿Por qué estoy en contra de esto? Porque ahora, las provincias con dichos recursos pasarán a ser “paraísos”, entrando en un grave contraste con las demás. Eso, sin dejar de pensar que los enormes recursos son manejados por “castas” de politiqueros que harán lo que les plazca con ellos.

¿Quiénes deben explotar los recursos? ¿Deben ser explotados por empresas privadas, estatales o mixtas?

Pregunta difícil… Acá habrá detractores (o no). En fin, son mis creencias y, si no gustan, dejen sus opiniones. La cuestión es sumar, no restar. La suma de ideas (en todos los sentidos) nos llevarán adelante.

El General Mosconi, pionero en la búsqueda de petróleo para el Estado argentino, era un gran opositor de la explotación de éstos recursos por manos privadas. El argumento más claro que tenía (con el que estoy 100% de acuerdo) es que los capitales privados sólo buscan el beneficio propio. Por lo tanto, sólo extraerán recursos de lugares que les sean rentables, sin ningún tipo de inversión extra más que la puesta a punto de la planta extractora. Una vez que el recurso se agota, el privado se retira y sólo deja desolación.

En cambio, el Estado buscará lo que es mejor para la sociedad. Extraerá los recursos, pero, al mismo tiempo, generará otro tipo de inversiones en las zonas (no sólo las necesarias para llevarse el recurso), mejorando la calidad de vida del lugar. Todo eso, sin olvidarnos que todo lo que se genere por éstas extracciones será para el conjunto de la sociedad, no para unos pocos.

Claro, aquí aparecerán los que recuerdan a la vieja YPF, llena de ñoquis. Pero yo no hablo de eso. Es obvio que ninguna empresa petrolera (o gasífera o minera) puede dar ganancias con miles y miles de “empleados” que obtenían el puesto por amiguismo o para tapar los índices de desempleo… a pesar de lo que se vivía con anterioridad, no podemos olvidar que YPF hizo importantísimas obras en su momento, como caminos, escuelas, financiaba proyectos científicos, etc. Ese tipo de acciones son las que creo convenientes para la nación.

Por supuesto que para que se de eso, y no haya ñoquis, la empresa debe ser eficiente. Pero para ser eficiente, no debe incluir capital privado. No necesariamente debemos resignar beneficios que serían para todos, por el simple hecho de que nos han inculcado que los privados son mejores y el Estado es ineficiente y no puede gerenciar nada. Y el mejor ejemplo es Francia. En ese país, que no puede ser considerado “ineficiente”, se les enseña a los jóvenes universitarios, cómo manejar de la mejor forma, los recursos de la nación. Estudian y proyectan cuál es la mejor manera de beneficiar a todos, sin favorecer a unos pocos. Por supuesto, esto se da así porque el Estado SIEMPRE invirtió en lo que enuncié en las entradas anteriores (Educación; Desarrollo). Por eso se ve como es todo una cadena. Y la cuestión es crearla para la Argentina y hacerla bien fuerte, para que nadie, jamás, pueda romperla.

Otra razón por la que los recursos deben ser controlados por el Estado, es porque éste invertirá para todos, pero TODOS debemos verificar que el primero lo haga bien. Entonces, si se invierte, es bueno; pero si no los presionamos, corremos el riesgo que se despilfarre y se destruya el medio ambiente que es, en definitiva, lo que quedará cuando los recursos (sean del tipo que sean), se agoten.

En cambio, si los maneja un privado, el control lo hace el Estado… pero todos sabemos que los pocos que hacen control suelen ser “comprados” para cerrar la boca…

Propuesta: una clara renacionalización de los recursos, pero no de golpe, sino de manera gradual, y con la anterior fundación de un Colegio de Estudio y Administración de los recursos del Estado. De nada sirve conseguir los recursos de un día para el otro, si al recibirlos nadie sabe administrarlos.

La nacionalización debería ser aprobada por todos, no impuesta por el gobierno. Por lo tanto, propongo un debate claro, con concientización de la población y, por último, un plebiscito que determine el comienzo de un mejor porvenir.

Como siempre, espero las sugerencias y críticas con ansias.

Leonel Almasio.

jueves 4 de octubre de 2007

Crecimiento versus Desarrollo

Muchos, al ver el título de esta entrada, no entenderán el porqué del “versus”. De hecho, me juego la cabeza que la mayoría de la población no vería una diferencia entre esas dos palabras. ¿Son sinónimos? Si… pero no. O sea, en términos gramaticales, son sinónimos, pero en términos económicos, no lo son. Son definiciones muy contrapuestas.

El crecimiento es, en gran medida, el “modelo” en el que vivimos. Si uno toma el diario, verá que Argentina crece, que crece el producto (PBI), o que los demás países ven con gusto como Argentina creció después de la crisis.

Entonces, ¿es bueno crecer? Si y no. Es Bueno porque cuando un país o región crece, aumenta el empleo, se reduce la pobreza, se generan inversiones y muchas cosas más suceden, que tal vez no viene al caso explicitar aquí, ya que intento hacer un espacio ameno y que pueda ser leído por gente de todo tipo (incluyendo a las personas que sobre temas económicos, no entienden nada).

Ahora bien. Muchos se preguntarán: ¿si acaba de decir que aumenta el trabajo, etc., ¿por qué dice que es malo el modelo de crecimiento? Es Malo, porque todas esas “mejoras” son relativas. Me refiero a que los modelos de crecimiento no duran mucho (se los llama de “corto plazo”), y una vez que se agotan, se vuelve a estar en crisis, con el regreso de la desocupación y la malaria general, etc.

Lo que acabo de escribir, ¿no les suena repetido? Seguro que si. Cualquiera que haya vivido en este país, siempre vio como pasa una y otra y otra vez esto. Crecemos y caemos, crecemos y caemos.

¿Por qué sucede esto? Básicamente ocurre porque el país no está preparado, y ningún gobierno creó planes para que la situación cambie. Mientras Argentina se dedique a vender materias primas, cosas de bajo valor agregado o de mala calidad, jamás saldremos de esta situación.

Si lo razonan bien, tranquilamente, se darán cuenta que casi todo lo que ingresa al país, es gracias a la soja, el trigo, el maíz, la carne, el petróleo, el gas, el oro, la plata y el cobre que vendemos. Como pueden observar, son cosas que afuera son muy requeridas, y valen mucho, pero… ¿Qué pasa si algún día dejan de comprarnos? ¿Y si hay sequías o inundaciones en nuestros campos? ¿Qué pasa cuando estos recursos se agotan??? Cuando pase algo (o todo al mismo tiempo), volveremos a la crisis…

Es por esas razones (básicamente), que estamos mal, y que el modelo de crecimiento (si es que el gobierno realmente tiene uno) no sirve y nos puede condenar. ¡Pero a no ser tan pesimistas che!!!

¿Cómo se sale de esto? La respuesta… DESARROLLO.

Un plan de desarrollo es lo único que sirve para que una nación tenga un futuro próspero.

El mismo consiste en utilizar las grandes riquezas acumuladas, invirtiendo en infraestructura e investigación, alentando a inversores nacionales y extranjeros, para que, en el largo plazo, cosechar los frutos de tal emprendimiento.

Se trata de convertir un país atrasado y vendedor de materias primas (que sólo beneficia a unos pocos), en un país, valga la redundancia, “desarrollado”. Tal vez no del “Primer Mundo”, pero, de a poco, ir saliendo del letargo en el que nos encontramos.

Desafortunadamente, en Argentina se intentó una sola vez este tipo de plan (increíble, ¿no? En tantos años de historia…). Pero el hombre que lo ideó y llevó a la práctica (Arturo Frondizi), no contaba ni con el apoyo de la mayoría de la población, ni con el apoyo de los militares, que eran actores de lujo en esos tiempos. Tampoco tenía las riquezas suficientes para concretar el plan.

Así y todo, con todas las contrariedades que encontró, consiguió que el país se autoabasteciera de petróleo, construyó las primeras acerías importantes y alentaba el establecimiento de otras industrias pesadas, que son en definitiva, las que generan verdadero y gigantesco valor agregado y ganancias a la población en su conjunto.

Por supuesto, el plan era “demasiado” para un país “bananero” como el nuestro, y los siguientes gobiernos (de Onganía en adelante), fueron hundiéndolo, concluyendo la destrucción en la década del ’90 y principios del siglo XXI.

Si se invirtieran grandes cantidades de riqueza que tenemos (gracias a la bonanza de los últimos años) en un plan desarrollista a largo plazo, refundando acerías, construyendo ferrocarriles, barcos, aviones, o invirtiendo en ciencia, en medicina, en informática, en educación, COMO HACEN TODOS LOS PAÍSES DEL PRIMER MUNDO (DESARROLLADOS), podríamos alcanzarlos. Sólo se necesita la determinación, la valentía, y que toda la población lo apoye.

Problema: estamos a menos de un mes de las elecciones a presidente y gobernadores. Lamentablemente, ni la candidata oficialista ni los “posibles” candidatos a entrar en un ballotage (Carrió o Lavagna), tienen en sus planes de gobierno un modelo netamente desarrollista. Algunos tienen ideas, promesas, pero un plan concreto a largo plazo es lo que no abunda en la candidatura de ellos tres (y de la mayoría de los otros candidatos).

Si bien no quiero ser pesimista, no puedo dejar de ser realista y ver que es tarde para que cambien sus propuestas ahora.

Solución: ya que ahora es “tarde” para modificar el futuro resultado, lo que debemos hacer es presionarlos a que hagan lo mejor por la nación, y no para sus bolsillos y los de sus amigos.

Como comenté en la anterior entrada, no hay que darles tiempo a que nos boludeen. Que descubran que si los votan para gobernar, deben cumplir, porque sino, la patria lo va a demandar… y esta vez es en serio.

Ok, dirán que estoy loco, que no me llega agua al tanque o que soy un “bobo idealista”… tal vez lo sea, pero, si en Italia se pueden poner de acuerdo en NO COMER PASTA porque le aumentaron el precio, y consiguen volver atrás la medida, entonces lo que propongo de exigir a los políticos no suena tan demencial. Si más de un millón de argentinos votaron por una Ley de Bosques que promueve Greenpeace (entren en http://www.greenpeace.org/argentina/ y voten. Ah, el martes 9/10 a las 12 hs. vamos al Congreso Nacional a exigir, con el petitorio en la mano, que la promulguen!!!), si miles pueden votar para que mejoren los transportes (http://viajecomoelorto.com.ar/petitorio o http://pasajerosdelroca.blogspot.com/), entonces millones podemos “joder” a estos tipos para que hagan lo que les corresponde.

Y si somos millones y no nos escuchan, entonces nos agruparemos y les ganaremos. Tal vez en 4 años, tal vez en 8, quién sabe… Pero van a ver que se les acabó “el veranito”, que la época de joda se terminó, y que estamos hartos de esperarlos. Haremos lo que nos corresponde como país soberano y maduro, como pueblo responsable, inteligente y capaz, con ellos o sin ellos.

Llegó la hora del cambio, de demostrar que maduramos como país. Que queremos ser la nación que soñaron Belgrano, Moreno, San Martín, Sarmiento, Irigoyen, Perón, Evita, el Che, Frondizi, Illia y tantos otros que intentaron (incluso dando sus vidas), dejar para las generaciones futuras un mejor país.

Leonel Almasio.

miércoles 3 de octubre de 2007

Educación

Primero, quiero agradecer a las personas que me alientan a seguir con esto. ¡Muchísimas gracias, de verdad!!! Sin apoyo, esto no sale adelante.


Hoy quiero hablar de la educación… esa que tantos frutos puede dar, pero que cada día uno ve más y más cómo decae.

Es muy duro para mí (y supongo que para la mayoría de los que entran acá), ver cómo las escuelas se caen a pedazos, el lenguaje que usan los más jóvenes se deforma (a veces, creo que no van a parar de deformar idioma hasta llegar a los monosílabos, como “eh, vo” y alguna que otra palabra más, que será pronunciada sin la S).

Es terrible ver cómo los chicos le faltan y le pierden el respeto a TODO. A los mayores, a sus pares, a los docentes, a la policía… A diario, mientras camino por las calles de Quilmes o de Buenos Aires, o cuando viajo en el tren, en el subte, etc., veo jóvenes y chicos muy chicos que no le tienen respeto a nada. A veces, hasta da miedo decirles que lo que están haciendo está mal (como romper ventanas en el tren, o afanarse el martillo contra incendios de un colectivo).

La falta de educación es tal, que algunos piensan que no tiene marcha atrás, que no tiene solución…

¡Pero a no desesperarse, que es posible dar vuelta esto! Es jodido, nadie lo discute, pero se puede.

En otras épocas, se pregonaba que “hay que educar al soberano”. Es cierto… Pero creo que la consigna por aquel entonces consistía en enseñar a leer y escribir a la gran masa de población que no sabía hacer todo eso. Pero ahora… ahora es distinto.

Casi todos los chicos van a la “escuela”. Aunque éstas se caigan a pedazos, aunque tengan hambre, aunque a muchos les falten útiles, van. Y aprenden a leer y escribir. Pero eso no alcanza. Evidentemente, hay algo que falla en la educación que reciben éstos chicos, que hace que todo salga mal.

El gran déficit que tiene este país para con las generaciones futuras, creo que pasa por la falta de un verdadero plan a largo plazo. No progresaremos jamás si no conseguimos que los distintos gobiernos (que nosotros mismos elegimos) inviertan en lo que realmente importa. No es posible que un país que se hunde, salga a flote si los presupuestos para educación apenas alcanzan para pagar los sueldos (míseros), y nada más.

Yo no soy exigente. O sea, no pido que de un día para el otro se aumente el presupuesto nacional en educación y ciencia del bajísimo nivel que tiene ahora a casi un cuarto del PBI como en la época de Illia. Es necesario un fuerte aumento, pero debe ser gradual. Debe ser acompañado de otras inversiones importantísimas, como dar trabajos dignos a la población, así los chicos tienen con que alimentarse, y así, al ir a la escuela, pueden absorber la mayor cantidad de conocimientos. Todos sabemos que con hambre, nada importa más que llenarse la panza.

También estoy convencido que deben aumentar las escuelas técnicas. Y no lo digo sólo por el hecho que si uno mira los Clasificados, se buscan técnicos… no, lo digo por otros factores que hacen bien, mucho bien, a los jóvenes. Y lo digo, con conocimiento de causa, ya que soy Técnico.

El Colegio Industrial es una de las mejores invenciones del hombre, porque da herramientas a los niños para pensar, para solucionar problemas por su cuenta. Les da la capacidad de hacer cosas con sus propias manos en beneficio propio y de los demás.

Para los que nunca estudiaron en un colegio de ese tipo, les comento que la satisfacción, el agrado que uno siente al realizar trabajos duros, el no sentirse un inútil, no tiene comparación.

Además, es más importante la función de estas escuelas en momentos como éstos: los chicos, en vez de pasarse el día en la calle, sin nada productivo que hacer, en ambientes difíciles, pasarían a estar casi todo el día en un lugar cerrado, con protección, con amigos, haciendo tareas que son productivas y, lo mejor de todo (si se dan las condiciones), pensando cosas para mejorar el futuro.

La gente no suele detenerse a pensar estas cosas, pero muchos creen que sólo son unos pocos los capaces de inventar cosas. Pero están en un grosero error. Los grandes inventos, surgen de las grandes necesidades. La gente no razona que si se fomenta a estos niños y jóvenes para que piensen y pongan en práctica todo lo que ven a diario, puedan descubrir, inventar o mejorar procesos o productos.

La inversión en ciencia debe ser muy grande también. Si uno toma ejemplos del "Primer Mundo", verá que esos países no sólo se hacen cada vez más ricos sólo por la venta de sus manufacturas a los países del "Tercer Mundo", que sólo nos dedicamos a vender nuestras materias primas... Cada vez es más evidente que ellos nos venden cosas más importantes que el producto terminado: nos venden la idea, le pagamos regalías por sus patentes, pagamos más caros nuestras medicinas porque ellos se encargan de descubrir las curas a las enfermedades...

Ésta es una situación que debe acabar de una vez por todas. Es increíble que nuestros científicos deban irse porque acá no ganan lo suficiente para comer... Hay que hacer algo, hay que fomentar ésto, y YA!!!

Es una ecuación tan simple de ver, y tan tapada por los distintos gobiernos.

Es tal la negación que le tienen nuestros “queridos” gobernantes a nuestro progreso, a que pensemos en mejorar, que son capaces de “mandar a lavar los platos” (Domingo Felipe Cavallo dixit) a nuestros científicos, con tal que los sigamos votando. Tan idiotas se piensan que somos…

Pero, como dije en la primer entrada del blog: es la hora de dejarse de joder. Llegó el momento de pensar, de actuar, de exigir lo que nos corresponde. Por nosotros y, más que nada, por las generaciones futuras.

Clarooooo dirán los que leen esto. Qué tipo incrédulo dirán otros. Éste se fumó un caño gigante susurrarán algunos… Pero no estoy loco. Simplemente creo (y estoy seguro de ello), que si nos unimos y pedimos, y pedimos y no nos cansamos de pedir, lo podemos lograr. Si en otros lugares del planeta lo consiguen, ¿por qué nosotros no podríamos??? ¿Acaso ustedes se consideran idiotas? ¿Acaso a ustedes les gusta que los basureen y se les rían en la cara? A mí no.

Por eso, mi propuesta es:

  • Recopilar ideas, propuestas, sugerencias, críticas, e ir haciendo un verdadero plan a largo plazo.
  • Conseguir apoyo, para futuras protestas, arrancando por grandes cantidades de firmas y cartas a los legisladores y gobernantes que, o casualidad, NOSOTROS MISMOS ELEGIMOS Y SIEMPRE NOS DEFRAUDAN!!!
  • Comenzar a meterse en los problemas de la sociedad. Si, es “engorroso”, y seguramente nos golpearemos con paredes… pero sepan una cosa: ninguna pared es eterna. Las hay de distintos grosores, con acero reforzado por dentro, pero TODA PARED SIEMPRE SE TERMINA CAYENDO… Tenemos que derribar ese muro que nos separa de los que se tienen que encargar de nuestro bienestar.
  • Colaborar con la donación de libros, dinero y materiales para las escuelas más próximas. Recuerden que muchas cosas que uno tiene en la casa y que no le sirve, a otros los puede ayudar mucho.
  • LEER TODAS LAS PROPUESTAS DE LOS CANDIDATOS PARA LAS PRÓXIMAS ELECCIONES!!! Piensen que a algunos el tema educación no lo ponen en primer lugar… pero que sin educación, jamás saldremos del agujero.
  • No se queden sólo con la promesa. No aguarden ni un día, desde la asunción del político, para no exigirle que cumpla con sus promesas. Cada día que pasa sin presiones, es un día más que el gobernante se siente más amparado en la impunidad, y es un día más que gana un sueldo por NO HACER NADA!

Creo que es suficientemente largo y explícito todo lo que escribí. Pero es un comienzo.

Espero sus opiniones, sugerencias y críticas con mucho gusto, sin censuras, con total libertad.

Leonel Almasio.

martes 2 de octubre de 2007

La hora del cambio...

Antes que nada, quiero agradecer a toda aquella persona que se digna de entrar en este pequeño "proyecto" que estoy comenzando.
Espero no aburrir demasiado, y que la gente lea mis posts hasta el final...

Cómo bien dice el título del blog, soy un tipo que piensa (como miles de argentinos), que otro país es posible. Estoy más que convencido que Argentina tiene todo el potencial para ser más, mucho más de lo que es.
Realmente estoy cansado de ver que todo se derrumba, que todo se hace pedazos, que la gente cada vez cree menos en la política, en la educación, en las protestas (justas). También estoy harto de la falta de solidaridad...

Sé que es una tarea difícil, MUY DIFÍCIL!!! Pero con fuerza, con unión, con una mirada puesta en el futuro, se puede hacer realidad.

Al ir leyendo cada entrada que vaya escribiendo, comprobarán que soy un obsesivo de temas tan variados como educación, trabajo, política, transportes, planificación, etc. La idea es ir denunciando las cosas que creo que están mal, aportar mis ideas para cambiarlo, y por supuesto, lo que más me interesa: QUE LOS VISITANTES AL BLOG TAMBIÉN DENUNCIEN, TAMBIÉN DEN IDEAS Y ASÍ, CONFORMAR GRUPOS QUE SE DEDIQUEN REALMENTE A TRATAR DE MEJORAR NUESTRO PAÍS...

Lo mío es totalmente desinteresado. Sólo pretendo un futuro mejor. Cada día sueño con ver un país unido, sin corruptos, con gente que se mete en los problemas... Quiero ver un país limpio, que sea reconocido en el mundo por las bellezas que tiene, y por la hermosa gente que lo habita, y no por los desastres que se ven a diario.

Los que están cansados de viajar mal, de estudiar en escuelas con techos que se caen, los que quieren estudiar pero no encuentran escuelas (o tienen que hacer muchos kilómetros para encontrar un aula y un maestro), los que están podridos de los punteros del barrio, de los intendentes que se creen Perón y Evita juntos, los que están hartos de ver que los gobiernos tienen causas y causas de corrupción y no pasa nada, los que no encuentran un laburo digno o, si encuentran un laburo, los tratan como la mierda porque los empleadores juegan con la desesperación de que si a uno lo rajan, no encuentra nunca más nada... Para todos ellos, creo este espacio.
Para los que tienen miedo de salir a la calle, porque tienen miedo hasta de la policía. Para los que tienen miedo de dejar a sus hijos ir al boliche o salir de noche. Para los que están cansados de los evasores de impuestos... para todos los que están PO-DRI-DOS!!!

ES LA HORA DEL CAMBIO GENTE!!! ¿A VER SI DE UNA VEZ POR TODA LOS ARGENTINOS NOS DAMOS CUENTA??? ES AHORA O NUNCA! O APROVECHAMOS LA OCASIÓN, O NOS QUEDAMOS MANSITOS Y NOS DEJAMOS CAGAR Y BASUREAR EL RESTO DE NUESTRAS VIDAS!!! MANOS A LA OBRA!!!

Espero no haberlos aburrido...

Leonel.